Monday, March 10, 2014
Sobre la velocidad y el esfuerzo desmedido
Cuando bailes prueba con cualquier velocidad que se te ocurra, si quieres, agoniza sobre tu obra, ve a los extremos para buscar sus virtudes especiales, prueba los puntos medios, prueba las velocidades que te sientan cómodas.
Al final, lo que te aconsejamos intentar, es que practiques tanto como puedas cada una de estas velocidades, de tal modo que comiencen a sentarte cómodas, que mentalmente no desfallezcas aunque el cuerpo aparente hacerlo. Mientras se baila, tienes que estar al tanto de muchos detalles, dónde está tu mano, dónde está el pie, qué tanto hay de punto de apoyo, cómo se va siguiendo la música, etc. Decide cómo es que quieres que se vea tu obra, y hazla así porque quieres que lo sea. Puede ser un paso firme y seguro, forzado, fracturado, inconexo, o muy lento, o demasiado rápido, estas cualidades las vas a sentir según pruebes con las variaciones de velocidad, pero recuerda, que aunque tú quieras verte apresurado, practícalo muchas veces para que sea el cuerpo lo que se ve apresurado, dentro mantén una cierta calma mental por si te surge alguna cuestión a resolver, o por si surge alguna inspiración y deseas incluir algo más.
Recuerda que si te aferras al movimiento con alma y vida, si te exiges hasta abrumarte, comenzarás a aplastarte y agonizar con cada movimiento, lo que no permitirá que lo que falta de la frase se mire como quieres. Por eso, practica, hasta que te parezca cómodo y puedas decidir que se mire lo que tú quieres que se mire. Así, te permites relajarte, avanzar o detenerte según lo creas necesario. Y tu movimiento comenzará a dar destellos de espontaneidad y vida.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment